La guerra no solo se mide en ruinas materiales o en cifras de desplazados.
También deja cicatrices invisibles que acompañan de por vida a quienes han sobrevivido al horror. Así lo advierte Ana Villota, fundadora de la Asociación AISS —entidad que tutela pisos a personas con enfermedades mentales— y trabajadora social forense, al subrayar que los conflictos bélicos marcan no solo a quienes los viven, sino también a las generaciones futuras.
“La protección a la infancia es fundamental, definitivamente es nuestro futuro. Las guerras suponen para el menor la pérdida de todas sus figuras de referencia. La familia para un niño es su refugio y en muchos casos han visto morir a padres, madres y abuelos”, explica Villota.
Ese desgarro temprano, apunta, deja un eco intergeneracional. “La exposición constante a un escenario de guerra no se queda solo en quien lo vivió, sino también en generaciones futuras. Hablamos de generaciones heridas por esas vivencias. No hace falta ser experto para leer el terror en sus miradas”.
Sobre todo esto y más hemos hablado con varios medios de comunicación. Entre ellos, El Debate; a través de una entrevista en la que el bailaor Cristian Almodóvar puso la guinda cediendo su arte por la paz. Puedes ver un fragmento de esa charla de Ana Villota con El Debate y el arte de Almodóvar en el vídeo adjunto.